Clínica con adolescentes

Al recibir a un joven adolescente siempre acuden a mí los avatares que acompañan esos intensos años. Son tantas las cuestiones que tienen que dilucidar, tantas las decisiones que han de tomar y de ellas, en muchos casos, van a depender los adultos que llegarán a ser.

El encuentro con el otro, los primeros escarceos serios en el amor y la sexualidad; las dificultades para encontrarse y moverse en su cuerpo; las dudas; el deseo de acertar de ser aceptados, de ser respetados y el miedo a perderse en todo ello.

Los padres también van a tener su importancia aquí. Es un momento difícil. Ellos experimentan la necesidad de afirmarse y muchas veces es contra lo ya establecido y que los padres representan. Las tensiones en casa se hacen habituales y la incomunicación en muchos casos se torna irrespirable.

En la clínica con ellos, al menos en mi experiencia, es fundamental ofrecerles un ambiente de confianza en el que desplegar la transferencia, bajo un encuadre y unas normas exigentes en cuanto a responsabilizarlo de sus palabras y de sus actos.

La colaboración con los padres se torna casi imprescindible  a esta edad.